Veo que nos hacen daño, que nos arrojan rocas gigantes de tu misma tierra. Las organizan en nuestra contra y queremos gritar espuma blanca. Avalancharnos contra ellas. ¡Somos mas fuertes! Pero ¿contra quien peleas? Contra tu suelo vivo y enfermo. Y ojos te sienten. Y ojos voltean, inconcientes de nuestra frustracion. Sólo los voladores se afligen al ver semejante humanidad salvaje. Sueltan un canto agudo y brillante, como pidiendo ayuda al sol. Y en eso tu grito de guerra y el motor de la industrialización. Bloques cúbicos, de concreto, desafiantes - yo no me resbalo - yo invado, crujo y aprieto. No es el ayer , con Chorrillos bañando a los camarones. Es el hoy, con acero, fierro y florecentes de sodio y zinc. Ojos de la ciudad que te alumbran y te queman. Mientras te miran al borde...
y tu gritas - gritamos - ¡cruel bicho entumecido, ¿acaso no nos ves?!
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